BENDITA NORMALIDAD

En las últimas semanas no nos ha quedado otra que familiarizarnos con términos como cuarentena, confinamiento y desescalada (palabra que, por cierto, los académicos van a verse obligados a incluir en el diccionario, porque aunque parezca increíble, existir, no existe). Ahora lo que empieza a resonar con fuerza en nuestro cerebro es la palabra normalidad. A lo único que aspiramos es a volver a la normalidad. Bendita normalidad.

¿Os acordáis cuando sin pensarlo dos veces salíamos de casa para ir de compras? ¿O cuando íbamos al supermercado sin mascarillas? ¿Cuando para viajar solo le tenías que pedir autorización a tu jefe? ¿Cuando podías salir a correr sin masificaciones porque podías hacerlo a cualquier hora del día y por cualquier lugar? Pues volver a eso que antes no valorábamos es lo que queremos. Queremos normalidad.

En las últimas horas parece que todo se ha acelerado. El anuncio de la próxima apertura de las fronteras para permitir la entrada del turismo nos coloca mucho más cerca de la normalidad, porque para que ello ocurra entendemos que habrá libertad de movimientos para todos. Los bares, restaurantes y resto de comercios estarán abiertos aunque mantengan alguna restricción, y podremos plantearnos nosotros mismos (aunque sea con mascarillas y geles desinfectantes) viajar y reservar hoteles.

A ese anuncio se ha unido además la constatación de que algunas zonas del país estarán pronto fuera del estado de alarma, lo que nos hace ser optimistas y pensar que se está avanzando hacia la recuperación. Y es que pensar en normalidad es justamente eso, pensar en recuperación, en que muchos de los que perdieron su puesto de trabajo podrán recuperarlo, y en que a partir de ahí podrá volver a engranarse una economía que se ha visto duramente golpeada. 

En Málaga y en nuestro barrio, el Soho, empieza a percibirse esa vuelta a la normalidad. Desde el martes 26 de mayo están abiertos los museos, que se han convertido en una importante seña de identidad de la ciudad. Esta reapertura ha sido muy bien recibida por los malagueños, que han demostrado sus ganas de normalidad visitando las instalaciones del Museo Picasso Málaga, el Museo Ruso o el Centre Pompidou. Las visitas son además gratuitas durante esta primera semana para todos, y lo serán durante todo un año para los trabajadores de la Sanidad y de las Fuerzas de Seguridad a los que tanto hemos aplaudido durante estos días.

Antes de la apertura de los museos, las calles ya empezaban a recuperar su pulso con la reapertura parcial de las terrazas de bares y restaurantes, así como del tan necesario comercio. Ya queda menos. Después del pequeño comercio abrirán las grandes superficies. Y tras las terrazas de los bares, empezaremos a llenar los interiores, y por último a ocupar las barras. Y volveremos a nuestras oficinas, y a las celebraciones con toda la familia. Lo haremos poco a poco y de forma segura, pero lo haremos. Ya queda menos para volver a lo que más queremos. Bendita normalidad.