E-commerce

Puñetero bicho… ¡Cómo lo estás revolucionando todo!
Así arrancábamos nuestro post del 31 de marzo, cuando seguramente ni siquiera intuíamos que lo que vendría después sería una verdadera revolución. Y es que el COVID-19 ha cambiado nuestras vidas y el mundo que conocemos para siempre. La necesidad de estar en casa ha hecho que se rompan muchas barreras tecnológicas y se dejen atrás los miedos a las compras on line, por lo que podemos decir que si alguien ha ganado algo en esta pandemia es el e-commerce, que definitivamente se ha asentado entre los hábitos de los españoles y ha sido la tabla de salvación para numerosas pequeñas y medianas empresas durante estos meses.

Algunos informes aseguran que las ventas de comercio electrónico aumentaron por encima del 60% durante la pandemia. En los primeros días, la demanda estuvo más relacionada con productos de primera necesidad, como los de alimentación y farmacia. Luego empezamos a preparamos para el confinamiento adquiriendo artículos para hacer deporte en casa, y más adelante nos lanzamos a comprar productos de ocio para matar el aburrimiento, como juegos de mesa y puzles. Con el paso de las semanas ya se detectó un aumento de la venta online en ropa y calzado. Incluso preparamos la desescalada también recurriendo al e-commerce para adquirir productos relacionados con el deporte al aire libre y agotando, por ejemplo, todo lo relacionado con recambios para bicicletas.

Y es que el hecho de estar en casa no significa que no sigamos teniendo necesidades. Y en el caso de las empresas, mucho más. Las pymes lo han pasado y lo siguen pasando mal, sobre todo aquellas que dependen del cliente que tiene que desplazarse para adquirir un producto. La mayoría de esas empresas tuvieron que cerrar obligatoriamente durante el confinamiento y, las que no lo hicieron por dedicarse a vender productos de primera necesidad, apenas tuvieron clientes.

Romper las barreras digitales

El comercio electrónico ha sido la tabla de salvación para muchas de estas empresas. La premisa es sencilla: si el cliente no puede venir a por el producto, yo se lo llevo a casa. Pero para llegar a este punto es necesario que, por un lado, el comercio rompa sus barreras digitales para poner en marcha el negocio online y, por otro, que el cliente pierda el miedo a las compras por internet. Ambas cosas ya están ocurriendo.

La duda ahora ya no es tanto si esta tendencia se mantendrá en el futuro -que seguro que sí- como en qué proporción seguirá creciendo. El e-commerce ha sido durante la pandemia el único escaparate al que nos hemos podido asomar y, aunque ahora tenemos a nuestra disposición muchos comercios que visitar, no vamos a renunciar a comprar a través de las pantallas, cómodamente desde el sofá de nuestra casa y con la tranquilidad de poder comparar en multitud de establecimientos sin tener que desplazarnos hasta ellos.

La supervivencia de las empresas seguirá dependiendo en buena medida de cómo se adapten al negocio digital. Tener una página web que muestre al mundo quién es tu empresa, qué hace y qué productos ofrece ya no es opcional. Que, además, esa web funcione bien y asegure una buena experiencia digital a sus usuarios es necesario para lograr los objetivos que se proponga. Es importante que tu empresa transmita bien lo que quiera comunicar y utilice los canales más apropiados para ello.

Invertir en marketing digital es una apuesta cada vez más necesaria para aquellos que necesitan orientación para adentrarse en un terreno que hasta ahora desconocen pero del que dependerá su futuro. Puñetero bicho… sí que has provocado una revolución.