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Llegó cuando casi nadie lo esperaba. Así, sin avisar. Por obligación. Era eso o nada. La mayoría de las empresas lo plantearon de esa forma: o teletrabajamos o cerramos. Y cerrar siempre es la última opción. Nadie quiere morir si tiene alguna posibilidad de sobrevivir. Y el teletrabajo se planteó como eso, como la única opción de supervivencia. Apenas tres meses después la situación es bien distinta: el teletrabajo es una nueva realidad que ha venido para quedarse. Y esto es así porque el teletrabajo se ha revelado como una opción que ofrece algunas ventajas sobre las formas tradicionales de trabajar que hay que tener muy en cuenta.

La pandemia ha traído consigo el mayor experimento de teletrabajo de la historia. De la noche a la mañana, millones de personas en todo el mundo trasladaron las oficinas a casa. Gracias a ello, solo en España un tercio de los trabajadores de todo el país pudieron salvar sus empleos, según los datos de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

Y es que España nunca ha sido, hasta ahora, un país demasiado proclive al teletrabajo. Hasta que el COVID-19 nos confinó en casa, sólo el 4,3% de los trabajadores (unos 850.000) ocupados lo hacía desde el hogar, según los cálculos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El propio INE estima en 4,4 millones (un 22,3%) el total de trabajadores que podría desarrollar su labor siempre desde casa. ¿Qué significa esto? Que si el teletrabajo ha venido para quedarse, como suponemos que será, muchos de los que trasladaron sus oficinas a casa allá por mediados de marzo puede que nunca vuelvan a ellas, o que vuelvan pero de diferente manera.

La pandemia no solo ha cambiado la visión del mundo para las personas sino también para las empresas. Ha roto miedos que ahora se demuestran infundados. Si alguien pensaba que el trabajador no rendiría de igual forma en casa sin la supervisión de sus superiores puede que ahora haya podido comprobar que estaba equivocado. Puede que incluso haya empezado a ver que tener al trabajador en casa le puede reportar beneficios.

Por ejemplo, puede plantearse que no necesita tener una oficina tan grande, porque al menos parte de la plantilla puede trabajar desde casa. Esto le supondrá un considerable ahorro en el alquiler pero también en otras partidas como el gasto en electricidad, agua, mantenimiento de instalaciones y consumibles. 

Además, es bastante probable que si se desarrolla una buena política en este sentido pueda tener trabajadores más contentos y eficaces. El teletrabajo ofrece una oportunidad de flexibilidad que antes no existía. Es decir, el trabajador podrá elegir ir a la oficina o trabajar desde casa, o pasar algunos periodos en la oficina y otros en casa. También es posible que los horarios se puedan encajar de diferente forma para conciliar la vida laboral y familiar o para conciliar trabajo, familia y ocio. Es decir, si un día no puedes estar conectado desde las 9.00 de la mañana, seguramente no pasa nada si te conectas más tarde y acabas más tarde. 

Si tenemos en cuenta que ya antes de esta crisis un estudio de Randstad aseguraba que la inmensa mayoría de los trabajadores en España (hasta un 70%) apostaba por trabajar desde casa si ello fuera posible, ahora afirmamos rotundamente que sí, que el teletrabajo ha venido para quedarse. Los últimos meses han demostrado que para muchas empresas el teletrabajo no solo funciona sino que puede ser positivo, por lo que lo lógico es pensar que estas empresas van a mantener, aunque sea en parte, el modelo de los últimos meses.

Nosotros también vamos a hacerlo. En Mute estamos teletrabajando desde principios de marzo con normalidad con nuestros clientes, que también estaban teletrabajando. Hemos experimentado juntos fórmulas hasta encontrar la que nos ha permitido mantener una actividad óptima. El contacto entre los trabajadores que formamos la agencia es continuo, y también lo es el que mantenemos con nuestros clientes. 

La clave, en el futuro, es conservar ese equilibrio entre lo presencial y el teletrabajo que nos permita funcionar con normalidad como empresa y mantener contentos a trabajadores y clientes. Ahora sabemos que podemos hacerlo porque estos meses nos han dado la oportunidad de comprobarlo.